¿Duelen los dientes al salir?

Ante la pregunta de si a los bebés les duelen los dientes al salir, casi todos tenemos una teoría y una opinión al respecto: mamás, abuelas, amigas de las mamás, papás instruidos que se leen manuales sobre cómo criar hijos sin estropearlos (por eso de que vienen sin garantía y no hay forma de devolverlos). La cosa se complica cuando consultas a profesionales (sí, lo he hecho, es lo que tiene trabajar entre pediatras) y también encuentras discrepancias. Unos dicen que sí, otros que solo al salir las muelas, otros que eso es una tontería, otros que les molesta y que por eso babean tanto y lo mordisquean todo…

Esta ricura lleva la dentición realmente adelantada. Incluso tiene ya los dientes amarillentos. Me pregunto si le pondrá café a la leche... Eso sí, no parece haber sufrimiento en su mirada, así que podemos descartar que le duelan los dientes. [link



Todos tenemos una respuesta salvo los bebés. Justo quienes podrían decirnos qué ocurre realmente. Ya es mala pata. Eso sí, no diréis que no lo he intentado: He estado quince minutos con un bebé de 8 meses, tratando de que me contara cómo lleva la dentición y lo único que he sacado en claro es que le gustan los perros (se revolvía cada vez que pasaba uno por nuestro lado) y también pasarme la mano por la barba. Pero no me dijo ni mu. Y es que para cuando les están saliendo los dientes todavía no hablan y apenas acaban de descubrir que hay más alimentos que la leche. Por eso se llaman dientes de leche.

Diagrama orientativo de la salida y la caída de los dientes de leche. [link]


¿Qué hacer? ¿A quién creer? Los aficionados a este blog sabréis que de los ocho sentidos que tenemos mi favorito es el común. Porque todos lo tenemos aunque nos falle cualquiera de los otros. En teoría. Y, tras buscar bibliografía sobre el tema (que os pongo al final por si queréis investigar más) en este caso os voy a reproducir un extracto de la trilogía Comer, Amar, Mamar del pediatra Carlos González. Porque me ha parecido la explicación más convincente y porque destila un sentido del humor que encaja muy bien con el tono de este blog. Si no me equivoco, este extracto se corresponde con el tomo de Mamar, que también podéis encontrar suelto bajo el título de Un regalo para toda la vida:

Hace tiempo, una madre me dijo que a su hija de mes y medio le estaba saliendo un diente. Es raro, pero no imposible, que un diente salga tan pronto, así que le miré la boquita intrigado. “Pues yo no le veo nada.” “No, si aún no se ve.” “Y entonces, ¿cómo sabe que le está saliendo un diente?” “Pues porque está nerviosa, llora, se chupa los puñitos…” “¡Ah, bueno! Pero eso es normal, los niños lloran, se chupan los puñitos, eso no quiere decir que le esté saliendo un diente.” La escena se repitió mes tras mes, siempre estaba saliendo el dichoso diente, ya no me molestaba en desmentirlo. Por fin, a los seis meses, le salió un diente, como a todo el mundo. “¿Lo ve, doctor? ¡Ya sabía yo que le estaba saliendo un diente!”

En un estudio detallado, la dentición solo se asociaba, durante unos pocos días y en solo algunos niños, con síntomas leves: babear, morder, granitos en la cara (probablemente por la humedad de las babas), irritabilidad, un aumento de la temperatura de unas décimas el día de la erupción (que se detectó solo porque en el estudio tomaban la temperatura dos veces al día a todos los niños). La mayoría de los niños no mostraban ningún cambio, ninguno de los síntomas aumentaba más de un 20 por ciento durante la fase de dentición, y ningún síntoma ni combinación de síntomas permitía predecir la aparición inmediata de un diente. La dentición no producía fiebre, ni diarrea, ni mocos, ni vómitos, ni escoceduras en el culito, ni despertares nocturnos. 

Pero no hacía falta un estudio para comprender que la dentición no puede producir ningún problema serio. No solo a los bebés les salen dientes. A partir de los seis años empiezan a salir los dientes definitivos. Y no todos sustituyen a un diente de leche (se podría argumentar que el agujero ya estaba hecho), porque en la dentición de leche no hay molares. Nunca se ha visto a un niño de ocho o diez años chupándose los puños, llorando o mordiendo aros de goma porque le salen los dientes. Nadie les pone cremas en las encías. Haga memoria de su propia infancia: recordamos el día en que se nos caía un diente (gracias al Ratoncito Pérez), pero no recordamos el día en que nos salía uno nuevo. Normalmente, ni te enteras. Un día te miras en el espejo y ¡sorpresa!, hay un diente más. (El caso de las muelas del juicio es distinto; algunas personas no tienen suficiente sitio en la mandíbula, y sufren considerables molestias). 

Y sin embargo, mucha gente está convencida de que la dentición provoca serios problemas a los bebés. Tantos que necesitan tratamiento. Se usan medicamentos de la farmacia (¡venden cremas con anestesia local!), medicamentos naturales y homeopáticos, hierbas y remedios de la abuela, mordedores de plástico, goma y otros materiales (hace décadas se usaban los huesos de sepia). Últimamente parece que están de moda los collares de ámbar (al parecer no son para morderlos, sino ¡para ponérselos al cuello!). Algunas madres se muestran entusiastas: “Le puse xxx para los dientes, y le fue muy bien”. Siempre me he preguntado cómo puede ir mal una dentición. ¿Querrán decir que, si no fuera por el xxx, su hijo no tendría dientes, o que habría muerto en el proceso? 

Como a todos los niños les salen 20 dientes en unos pocos meses, siempre hay alguno a punto de salir o que acaba de salir para echarle la culpa de cualquier problema. En parte, creo que es otra manifestación de ese temor de nuestra sociedad a la relación madre-hijo. Lo mismo que con el cólico. Si el bebé llora, no puede ser porque necesita a su madre. Es mejor pensar que está enfermo, que tiene miedo, que tiene cólico, que le duelen los dientes… 
Una de esas cremas para aliviar el dolor de la dentición.


Como veis, el Doctor Carlos González tiene un punto de vista muy claro. No quiere decir, ni mucho menos, que sea certero al 100%. La frase "La dentición no producía fiebre, ni diarrea, ni mocos, ni vómitos, ni escoceduras en el culito, ni despertares nocturnos" es la conclusión de un estudio del año 2000. Desde entonces, han salido otras publicaciones (en la misma revista científica, además) que discrepan ligeramente. En particular, un trabajo de 2011 asegura que, ante la erupción inicial, especial la del primer diente, pueden darse síntomas como irritabilidad, babeo incrementado, escoceduras en la boca, pérdida de apetito, diarrea, y/o perturbaciones del sueño. Sin embargo, este mismo estudio apoya la idea de que los síntomas severos, como la fiebre, no pueden atribuirse a la dentición. 

Este bebé parece estar sufriendo dolores por la salida de la muela del juicio. No, qué va. Parece que acaba de levantarse y, muy probablemente, esté a punto de empezar a llorar porque tenga hambre. Eso sí, la criatura es muy fotogénica (y bonita). [link]

Cuando se trata de afirmar que algo duele o no duele... es complicado. Porque cada uno de nosotros tenemos un umbral de dolor distinto. Porque es una sensación subjetiva (no existe una unidad de medida llamada dolorino y si existiera, ¿a qué equivaldría un dolorino? ¿al dolor de pillarte un dedo con una puerta? ¿al de una colleja? ¿al de una patada en la entrepierna? y en ese caso, ¿Sería el mismo dolor para hombres y mujeres?) y porque cada uno de nosotros (y cada bebé) es un mundo. He leído por ahí casos de dolores cuando a un bebé le sale un diente tardío y tiene que hacerse hueco entre los que ya estaban. Y es que cuando un diente tiene que desplazarse de su sitio, duele. Y punto. Le duele a un bebé, a un adolescente que lleve ortodoncia y a un adulto al que le salgan las muelas del juicio y no tenga espacio en la mandíbula. 

Que tus dientes se desplacen o muevan de sitio cuando algo hace fuerza para desplazarlo es doloroso. Esto pasa con unos brackets, una muela del juicio o un dientecito de leche que se hace espacio entre otros dientecitos.

En cuanto a lo de llevarse a la boca las manos o cualquier objeto que sean capaces de coger… ¿Cómo va a ser indicativo de dolor? Prueba a mordisquear un mordedor con un flemón en la boca. Cuando se tiene dolor o inflamación, evitamos el contacto y la presión con la zona afectada porque duele. Mucho. Lo que hacen los bebés cuando les salen las sierritas es curiosear. De repente notan algo duro en sus encías que antes no estaba allí y ¡menudo descubrimiento! se pasan la lengua, los puños y cualquier cosa que caiga en sus manos. Y babean más porque tienen la boca abierta más tiempo. ¿O acaso tú no babeas cuando duermes con la boca abierta? Porque cuando yo lo hago empapo la almohada hasta hacer charco… Y luego tengo la cara irritada de las babas. Y me pongo de mal humor porque me escuece. Como les pasa a los bebés.

Así son las siestas que me pego yo en vacaciones en el chaise longe de mi casa. Babas incluidas. Cerveza excluida. [link]

A todos aquellos a los que no les convenza este argumento, pueden comprar un remedio si así se sienten más tranquilos (yo, por ejemplo, tengo un amuleto espantatigres y, hasta donde yo sé, funciona estupendamente porque nunca se me ha acercado un tigre), consultar la bibliografía que os adjunto al final para ver otros puntos de vista o bien esperar a que se invente un traductor de bebés y preguntarles directamente a ellos, que son los realmente tienen la respuesta. Y ahora, voy a comprarme un mordedor, que me molestan las muelas del juicio.

Nada como algo fresquito para aliviar el dolor de dientes. ¡Que aproveche! [link]


Biblio:

Libro:
[Comer Amar Mamar, de Carlos González]

Artículos científicos (en inglés):
[Artículo en Pediatrics sobre la dentición. Año 2000. (el que Carlos González cita en su libro)]
[Artículo en Pediatrics sobre la dentición. Año 2011.]

Articulos generales:
[Artículo en ¡Hola!, la revista que más mola]

Blogs y foros:
[Post en blog Bebés y más]
[Post en Blog Minerva y su mundo. Especialmente interesante la discusión de los comentarios del post, donde puedes ver una gran variedad de teorías]

1 comentario:

  1. Hola, una muy completa información, y como bien dices ellos que no pueden decirnos porque llora, una se desespera más, y es que toca cuidar su salud bucal desde pequeños, sus dientes de leche, y desde pequeños la limpieza bucal para prevenir cualquier problema que puedan tener en un futuro. También mediante las visitas al odontólogo ya que son ellos los que podrán ver cosas que somos madres por primera vez desconocemos.
    Un saludo

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