¿Es cierto que la cerveza engorda?


¡Ah! La cerveza. Oro líquido amarillo que no quita la sed ni el hambre, pero que gusta a medio mundo.

Independientemente de si eres de las personas a las que les gusta su sabor, habrás oído muchas cosas sobre la barriga cervecera y lo mucho que engorda.


cerveza engorda
La barriga cervecera que cualquier hombre desearía tener. [link]


¿Es eso cierto? ¿Es una oscura conspiración de la industria vinícola para perjudicar el consumo de cerveza a favor del vino?

¿Y no puede ser todo una patraña y que, en realidad, el alcohol te ayude a adelgazar? Si antes de seguir leyendo ya has ido a por una cerveza y unos panchitos, espera a leer un poco más antes de abrir el botellín.

Mucha gente se fija en las calorías y los carbohidratos para determinar si un alimento engorda o no. Una pinta de cerveza apenas tiene 150 calorías, muchas menos que las que encontrarás en una lata de refresco negro con burbujas. Sin embargo, quienes solo miran las calorías en una bebida alcohólica están obviando el elemento clave: El alcohol.


Nuestro cuerpo está diseñado para obtener energía de 3 fuentes distintas: los carbohidratos (azúcares), las proteínas y la grasa. Y se consumen en ese orden. Cuando hay azúcares en el organismo, se queman los primeros. Y si con las cantidades de azúcar el cuerpo obtiene suficiente energía, las proteínas que pueda haber pasarán a transformarse en reserva: la grasa.

Desconozco si el señor de la derecha lleva un refresco, una cerveza o un calimocho. Ante este panorama, ¿acaso importa? [link]


Así, nuestro cuerpo solo quema grasa (esas lorzas que se acumulan en la panza y en el trasero) si y solo si no obtiene suficiente energía de los carbohidratos y las proteínas que ingerimos.


Aquí vemos a este chico aplicándose una dieta rica en proteínas. Y hierro, porque estoy seguro de que cuando acabe con el filete se comerá la sartén. [link]

Sin embargo, hay una fuente de energía que es como las alubias mágicas de Son Goku: cuando ingerimos alcohol, nuestro organismo lo toma como la principal fuente de energía.

El alcohol se transforma en nuestro hígado en acetato y este “combustible”, a parte de servir para quitarse el esmalte de las uñas, es el que primero quiere quemar nuestro cuerpo. Ya no le interesan ni los azúcares ni las proteínas ni la grasa: ¡El acetato es energía pura para nuestro cuerpo! 


Aquí tenemos al encargado de conseguirle las alubias mágicas a Son Goku. A mí me da que se come alguna que otra... [link]

Esto, que en principio podría parecer bueno, en realidad es una pequeña catástrofe para nuestro metabolismo: todo lo que no ingieras junto con las cervecitas o el vinito, pasará directamente a la reserva de veteranos que tienes alrededor de tu panza. Tanto los carbohidratos como las proteínas. 

Cerveza con aperitivito incorporado. Delicioso, ¿no? [link]

Un estudio de 2009 publicado en la American Journal of Clinical Nutrition así lo demuestra. Básicamente, consistió en dar de beber dos bebidas a 8 voluntarios: una limonada sin azúcar añadido y otra de vodka (así, a palo seco, sin zumito ni refresco), separadas en media hora. En total, cada bebida contenía menos de 90 calorías. Antes y después de cada ingesta se midió el nivel global de oxidación lipídica, que es una medida que indica cuánta grasa está quemando el cuerpo. Los resultados fueron que, varias horas después del consumo de vodka, el nivel de oxidación lipídica había disminuido en un 73%. Es decir, que se quemaba 3 veces menos grasa que tras la ingesta de limonada. 

Este chico cree haber dado con la solución para que las tapitas no te engorden: beber solo cerveza. [link]

Alguno pensará: Entonces el truco está en solo beber y nada de comer, en plan macrobotellón. Ni se te ocurra.

Solo beber puede tener unas consecuencias desastrosas para tu cerebro y el resto de órganos. Además, está el hecho de que el alcohol funciona como un potenciador del hambre.

Cuando bebes una cerveza en una terracita, normalmente pides también una tapita (o un triste cuenco de frutos secos, que es lo que te ponen en Valencia). Si te la tomas en la comida, es probable que ingieras mayores cantidades de comida. Esas son las calorías que engordan y no la cerveza propiamente dicha. 

El misterio de la cerveza: cuanto más bebes, más engordas, pero más buenorras ves a las mujeres. Y es que el alcohol no solo afecta a tu barriga, sino también a tu cabeza... [link]

Así que lo de la barriga cervecera, por desgracia, no es un mito, sino sencillamente eso: el resultado de muchas calorías que el cuerpo no quema (las de la tapita y la comida que acompañan a la cerveza, ya que la propia cerveza apenas tiene calorías) y que acaban almacenadas como grasa porque el organismo prefiere usar como combustible el acetato que obtiene del alcohol. 

Calorías aproximadas que puedes encontrar en las principales bebidas alcohólicas. Recuerda que la clave no está en sus calorías sino en su gradación: A mayor gradación, mayor depresión del mecanismo de quema de grasas.[link]

¿Significa esto que hay que evitar las bebidas alcohólicas? Pues tampoco hay que exagerar. Y es que el alcohol en pequeñas cantidades puede ser cardiosaludable ya que produce vasodilatación. Las pautas que se recomiendan para a la hora de tomarse una copa son las siguientes: 

- Hacerlo en una comida o después. Así evitarás picar de más, que es lo que pasa a la hora del vermú (antes de comer) o a la happy hour (antes de cenar). 

- Si puedes elegir, elige una copa de vino tinto (unas 60-85 calorías por copa). Es la que menos calorías tiene y la que más beneficios aporta si se toma en la comida. 

Mariano Rajoy, el adalid del vino en España y, de paso, Presidente del Gobierno, elige vino tinto para mantener su cabeza siempre fría y llena de genialidades. ¡Viva el Vino! [link]
 
 - Como segunda opción, estaría el vino blanco y la cerveza, cuanto más clara, mejor. Los licores, con una gradación entre 30-50% de alcohol… casi mejor evitarlos porque prolongan el efecto del acetato en el cuerpo. 

Cómo saber si tenemos un Papa alemán. Sí, ya sé que hemos cambiado de Papa. Francisco I debería beber mate y comer chuletones... [link]

Descubrir que la cerveza engorda (indirectamente, como consecuencia del alcohol) me ha dejado triste y alicaído. Así que tengo dos opciones: hacerme abstemio o beber para olvidar que la cerveza engorda. ¿Cuál elegís vosotros? ;-D 

Esta sí que es la clásica barriga cervecera. Y además peluda, para que os dé un poco más de repelús, si cabe. [link]

Biblio: 

1 comentario:

  1. No lo veo claro: los carbohidratos también se transforman en acetato así como las grasas. El organismo tiene un consumo energético diario y todos los días le introducimos energía con los alimentos. Al final se establece un balance entre la entrada (podemos medirla en Kcal) y la salida. Si entra más de lo que se gasta, el organismo almacena y si el balance es negativo habrá que tirar de reservas.
    El hecho de beber alcohol supone ingerir calorías que, como son fácilmente utilizables, el cuerpo empleará antes que las obtenidas de otras fuentes. Pero si el alcohol se metabolizara con más dificultad pasaría a acumularse (en forma de algún otro tipo de molécula orgánica)mientras se degradaban los carbohidratos, etc., por lo que creo que estaríamos en las mismas.
    (Si además nos gusta la cerveza con tapa...)

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