¿Por qué creemos en cosas sobrenaturales?

El ser humano es bastante ocurrente. Ha creado animales que no existen, como dragones, unicornios, centauros o, el más terrorífico de todos ellos, un ratón de dos metros que regenta un parque de atracciones: Mickey Mouse.

cosas sobrenaturales · conlosochosentidos.es
Un dragón que prefiere comer princesas a comer caballeros con armadura porque es un rollo tener que pelarlos. [link]



Ha creado auténticos culebrones de sobremesa con deidades promiscuas que representaban las artes (las 7 musas), la caza (Artemisa), la guerra (Ares), los astros (Apolo), la agricultura (Ceres), el mar (Neptuno), el cielo (Zeus) y la tierra (y el inframundo, que le tocaron a Hades).

Y no solo en la antigua Grecia: Los dioses egipcios, los aztecas, los nórdicos... son réplicas más o menos similares de deidades “especializadas” en algún aspecto de la vida.

Las deidades principales de los nahuas, aztecas y toltecas: Qetzalcoatl (literalmente, serpiente emplumada, el bueno de la historia) y Tezcatlipoca (que significa espejo negro humeante, que es el malo de turno). Ambos son hermanos y antagónicos. Uno representa la creación del Universo y el otro la destrucción. En esta ilustración parece que va ganando la destrucción... [link]


Están los habitantes de los bosques: Los elfos, las brujas, los duendes, los gnomos y los trolls.

Están los demonios y deidades del hinduismo y budismo.

Están los animales mágicos, como el zorro de dos colas, que ayudan a los viajeros que se extravían en los bosques del Japón.

Este señor tan sonriente es Kratos. Se le conoce como el Fantasma de Esparta, es un monstruo en el combate y se cargó a Ares para pasar a ser él mismo el Dios de la Guerra. Fantasma, monstruo y dios todo en uno. Yo le pondría una velita, por si acaso. [link]

Pero hay más. A día de hoy, hay gente convencida de la existencia de zombies, hombres lobo, yetis, monstruos de lagos y pantanos, sirenas, el chupacabras, vampiros, extraterrestres, robots del futuro que viven entre nosotros, médiums, videntes, hechiceros, la fuerza sobrehumana de los luchadores de Pressing Catch o el poder invencible de Chuck Norris (yo soy un férreo creyente de esto último).

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¿Por qué tenemos esa fantasía innata que parece habernos acompañado durante toda nuestra historia?

¿Estamos hechos para creer en lo sobrenatural?

La respuesta rápida es sí. La respuesta sesuda es sí, pero no.

En realidad hay varias respuestas, como para todo en esta vida, pero obviando las teológicas y centrándome en las científicas, la que más me ha gustado es la de la Teoría de la Gestión de los Errores.

Viene a decir que, evolutivamente, nuestros antepasados más suspicaces y paranoicos fueron los que sobrevivieron porque supieron calibrar correctamente el precio de cometer errores. Dicho así suena raro, pero explicado es fácil de entender. Os lo contaré con un cuento:

Troglo y Dito, los protagonistas de este cuento. En realidad es una imagen del piloto de la serie 'Cavemen' de la ABC que me parece que no verá la luz... [link]


Érase una vez dos trogloditas: Troglo, un cavernícola valiente, fuerte y confiado, y Dito, su mejor amigo, desconfiado y siempre pendiente de cuanto le rodeaba. 

Un día, Troglo y Dito paseaban por la selva y Dito se fue a hacer un pis tras un árbol. Cuando estaba en plena faena, oyó un crujido de ramas sobre su cabeza y salió despavorido. Troglo le preguntó qué pasaba y cuando Dito le explicó los ruidos que había oído, decidió acercarse a investigar. Dito le advirtió que no lo hiciera, por si era un horrible animal, pero Troglo lo ignoró. 

Al llegar al lugar de donde Dito había huido, Troglo descubrió que el ruido lo había provocado una manzana que había caído del árbol. Volvió con Dito llevando la manzana en la mano y partiéndose de risa. Dito cometió un error, el de ser demasiado suspicaz, y lo pagó con las risas y burlas de Troglo porque siempre se imaginaba enemigos y predadores donde no los había. 

Siguieron paseando y al cabo de un rato Troglo sintió la necesidad de vaciar su vejiga. Se fue entre unos árboles y se levantó el taparrabos. Al instante, oyó un ruido de ramas sobre su cabeza. Confiado, siguió a lo suyo como si nada. Tras un rato esperando, Dito decidió acercarse adonde se encontraba Troglo, porque tardaba en volver. Cuando llegó al lugar, vio a un tigre dientes de sable comiéndose a su amigo. Troglo también cometió un error, pero el suyo le costó la vida. 

Podemos decir que Dito es más apto para sobrevivir por pura gestión de errores: el precio que tiene que pagar cada vez que se equivoca y no hay un enemigo o un peligro acechando es mucho menor (pegarse una carrera, o darse un buen susto) que el precio que pagó Troglo por su exceso de confianza (su propia vida). Y es que, obviamente, es preferible ser un poco paranoico a ser un cadáver.

Lo que no cuenta el cuento es que luego Troglo volvió a la vida transformado en un zombie. [link]

Origen de lo sobrenatural

Así, desde el punto de vista evolutivo, los sujetos propensos a imaginarse peligros que no existían fueron los más aptos para la supervivencia. Y fue esa tendencia de cometer errores "paranoicos" la que explicaría, evolutivamente, el nacimiento de las creencias en lo sobrenatural.

En lugar de apelar al “sentido común” y tratar de explicarse los fenómenos naturales cuyas causas parecían desconocidas o difíciles de entender, nuestros antepasados solían imaginarse motivos personales, intencionales o fuerzas ocultas.

Si una enfermedad asolaba una comunidad, lo habitual era pensar que había una especie de maldición o venganza de alguien que los hacía caer enfermos. Si había sequía o inundaciones, quienquiera que controlara las lluvias allá arriba debía estar enfadado con el poblado; Si alguno se topaba con un arbusto ardiendo, más que suponer que lo había provocado el calor o un relámpago, se imaginaba que era una señal divina de que tenía que salvar a su pueblo.

"Dios está en la lluvia". Y es el responsable de que llueva en Semana Santa. [link

Según la teoría de gestión de los errores, los humanos no evolucionamos para ser religiosos. Es decir, no estamos hechos para creer, sino que evolucionamos para ser paranoicos y la religiosidad (la capacidad de humana de creer en seres sobrenaturales) fue un efecto secundario. Es decir, los humanos somos religiosos porque somos paranoicos.

Blasfemia: Ganarse una papeleta para ir al Infierno nunca fue tan divertido. [link]

Este comportamiento nos sigue afectando hoy día y no solo en la religiosidad, sino también en la forma de percibir al sexo contrario: Si un chico y una chica atractivos conversa animadamente durante un rato y luego preguntamos a un observador qué ha visto, hay muchas oportunidades de que diga que ha visto feeling entre ambos. Si, por el contrario, preguntamos a una observadora, seguramente solo haya visto que ambos se llevan bien, pero no una intención sexual.

Estoy seguro de que él la tiene en el bote. ¿No ves que le indica con sus manos el tamaño de sus atributos masculinos? Un genio de la seducción. [link]

Este comportamiento es una herencia de nuestros antepasados: Aquel que estaba convencido de que una posible pareja estaba interesada en él corría el riesgo de que no fuera así (y lo pagara con una bofetada o unas calabazas), un coste mucho menor que el de no llegar a aparearse por creerse un rechazado de antemano.

Este chico no ha triunfado pese a estar convencido de que tenía a la chica comiendo de su mano. Aún así, el precio que tiene que pagar es mejor que el de quedarse con las ganas de saber si ella hubiera aceptado ese precioso ramos de rosas. Esa es la razón de que los hombres que triunfamos seamos tan paranóicamente optimistas... [link]

Así que ya sabes: tanto si crees que eres un hacha con el sexo opuesto (algo que es una condición indispensable: si no te lo crees tú, no se lo creerá nadie), como si crees en el dios del trueno o en las tortugas ninja se lo debes a tus antepasados más paranoicos.

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Biblio:
[Psychology Today (en inglés)]

6 comentarios:

  1. Interesante, nunca había oído hablar sobre esta teoría. Sentido, al menos, tiene mucho.

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    1. Es una teoría más sofisticada que la "apuesta de Pascal", filósofo francés del siglo XVII que venía a decir algo así:

      "Puesto que nadie puede saber a ciencia cierta si Dios existe, lo más racional es creer en Él: Si no crees en Él y resulta que realmente existe, te pasarás ardiendo entre azufres por siempre jamás por impío. Mientras que si crees en Él y resulta que no existía, tan solo has desperdiciado una mínima parte de tu tiempo y esfuerzo en servicios religiosos."

      Es decir, el coste de ser paranoico y creer en Dios "por si acaso" es mucho menor que el de negar su existencia y acabar en el Infierno.

      Pascal ya hizo su apuesta. ¿Cuál harás tú?

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  2. Ante tanta erudición no se me ocurre más que lo repetido en casi todos mis comentarios: excelente explicación, documentación y argumentos. Lo dicho, sigue deleitándonos con tus posts y tus entrevistas del diario "El Mundo" (emprendedores)23/04/2012.
    Besote admirativo. Mareta

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  3. Tendré que indagar en mi árbol genealógico a ver que me han heredado mis antepasados; que suerte, ya tengo a quien echarle la culpa de mis paranoias. jiji. Me reido con este post, estabas inspirado. ;)

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  4. Y por qué este parón? Tus lectoras incondicionales, lo lamentamos, ya que leerte es a la vez que instructivo, gratificante y ameno.

    Por favor, vuelve a deleitarnos con tu blog.

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  5. ..Cierto es que empezando por que desde que el mundo es mundo siempre ha habido uno más listo que se inventaba algo, para hacer creer a los estúpidos la existencia de Dios..como la Iglesia...que leyendo un articulo el otro dia, hablaban del prepucio de Jesucristo cuando le circuncidaronque lo tienen guardado....o como la leche materna de Maria..en no se qué Iglesia,y mil sandeces más que me provocaron una sonora risotada...y la gente se cree que esto del prepucio, la vagina de Maria Magdalena..el primer oddotis de Jesus..y amén de anécdotas risibles para mi..la verdad es que estamos todos, paranoicos perdidos..
    Me ha gustado tu blog

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