Por qué el ajo y la cebolla provocan mal aliento

No hace falta ser un vampiro sexy que encandila a rubias sureñas o a chicas de instituto para percibir el aliento de alguien que ha comido ajo. Con un poco de suerte, al come-ajos común solo le olerá la boca; Si es un fanático del ajo y se ha pegado un festín de bravas y ajoaceite, puede que hasta la piel supure mal olor a través de los poros durante un par de días. ¿Por qué ocurre esto? Y, casi más importante: ¿Se puede evitar?

Mujer comiendo ajos alegremente aún a riesgo de perjudicar su vida social. [link]



 
El ajo, al igual que la cebolla, tiene una gran cantidad de componentes sulfurosos volátiles. Debido a su volatilidad, en lugar de digerirse a través del aparato digestivo, una porción de estos componentes se filtra directamente en nuestro torrente sanguíneo y, de ahí, a todo nuestro cuerpo: Pulmones, piel, cabello, etc. Además, estos mismos elementos sulfurosos pueden quedarse “flotando” por la boca y servir de banquete a las bacterias de la boca que, a su vez, son causantes del mal aliento (halitosis).

Señor que padece lo que se conoce como aliento de dragón. [link]
Otra efecto curioso del aliento de ajo es que, al contrario que un pedo, quien lo tiene apenas lo percibe. Esto se debe también a sus componentes sulfurosos y al hecho de que acaban “invadiendo” todo el cuerpo. Sin embargo, bastan 5-8 minutos para que el cerebro se habitúe al olor y deje de percibirlo como una novedad. Pasado ese tiempo, el cerebro “filtra” esa información, es decir, aunque seguimos oliendo a ajo dejamos de percibirlo. Lo curioso es que esto también nos ocurrirá con el aliento de otra persona que también haya comido ajo. Así que, si te molesta que el aliento a ajo de alguna persona cercana tienes la opción de comer tú también y, automáticamente, desaparecerá su mal aliento. O eso te hará creer el cerebro.

Vampiro comiendo ajos. Así no conseguirá acercarse a ninguna bella doncella, a no ser que también haya comido ajo ella. Soy un poeta. [link]


Ya, pero entonces yo también pasaré a ser un “apestado”. ¿No hay un remedio para evitar el mal aliento del ajo? Pues sí: Comer cebolla. Y si quieres quitarte la halitosis de la cebolla, come más ajo.

Ahora en serio: La respuesta es NO. Un no rotundo y grande. He consultado varias fuentes que aseguran que hay remedios infalibles y todos ellos son falsos. Pueden camuflar el mal olor, pueden atenuarlo, pero ninguno hace desaparecer las emanaciones sulfurosas del ajo.

¿Las recomendaciones? Tener a mano un cepillo de dientes. Y usarlo. A ser posible con pasta dentífrica. Y no dejar que pase mucho tiempo desde la ingesta de cebolla o ajo. No evitarás que una parte pase a tu sangre como el veneno de la mordedura de una serpiente, pero al menos no darás cancha a las bacterias de tu boca.

Creo que es hora de cambiarle el cepillo de dientes a este hipopótamo. [link]


También puedes probar con chicles sin azúcar con xilitol. Hay algunos que son tan fuertes que ponen a prueba tu hombría: Dejan una sensación de frescor tan potente que si eres capaz de masticarlos un minuto sin que te caiga una lagrimita, eres libre de comerte una ración de aritos de cebolla a mi salud.

No hay que montar tanto jaleo. Hay anillos para todos... [link]


Las infusiones de menta y el limón (en limonada, pero sin pasarte con el azúcar), así como algunos vegetales como la zanahoria, las setas (que no son un vegetal pero tampoco se mueven mucho del suelo) o las patatas pueden ayudar a contrarrestar el mal aliento. Por cierto, lo de las patatas lo he leído pero tengo mis dudas. Si realmente funcionaran, podríamos comer patatas bravas con alioli impunemente...

He leído también que es recomendable emplear colonia o perfume para atenuar el olor a ajo que podemos llegar a transpirar. Haced lo que queráis, pero a mí, personalmente, me parece de guarrindongueras. ¿La razón? El olor a perfume/colonia no suplantará al del ajo sino que se mezclará con este. Y os puedo asegurar que en la lista de ingredientes de los grandes creadores de perfumes no figuran el aroma de la cebolla y el ajo...

Lady Gaga ha diseñado un perfume que incluye sangre y semen. Pero jamás se le pasó por la cabeza ponerle ajo. Eso sería una guarrada. [link]

Y la última que os recomiendo, especialmente si no tenéis previsto conducir después de pegaros un atracón de ajito, es la de meteros un lingotazo de vodka entre pecho y espalda. Es como los chicles de xilitol, pero más varonil si cabe. La razón por la que se recomienda vodka es porque es el único brebaje que no deja el aliento con pestuzo de alcohol. Bueno, el de quemar tampoco, pero ese no se bebe. O no se debe.

Este hombre sabe como atajar su mal aliento de ajo. [link]


Pero no todo en el ajo son malos olores. Se ha demostrado que puede ayudar a controlar la presión arterial y el colesterol. También se sabe que es un antibiótico natural de espectro general. Además, resulta que las bacterias a las que el ajo puede cargarse no son capaces de desarrollar resistencia, así que sus beneficios no se reducen por una ingesta prolongada en el tiempo como puede ocurrir con otros antibióticos farmacéuticos modernos.

Esta modelo se ha enterado de que el ajo puede curar el dolor de cabeza. [link]


Así que, como dijo Aristóteles: “Tío, haz el favor de no comer tanto ajo, que te huele hasta la túnica.” En realidad no dijo esto y si lo dijo fue en griego, lengua que desconozco, pero sí que dijo que en el justo medio está la virtud. El ajo tiene cosas buenas y, como contraparte, produce mal aliento. Busca un equilibrio. Come menos cantidades si eres un fanático y tampoco trates de evitarlo a toda costa como si fueras un porno-vampiro de TrueBlood. Cómelo en pequeñas dosis y emplea una o varias de las recomendaciones que te he dicho. Menos la del perfume. A no ser que seas de esos que se duchan una vez por semana y el resto de días se pone colonia de bebés. Si eres de esas personas, la halitosis es el menor de tus problemas de higiene.

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Biblio:
[badbreathkiller.com (inglés)]
[garlic-central.com (inglés)]

1 comentario:

  1. Hola: yo sé de un "truquito" para paliar el olor que produce el ajo. Se trata de abrirlo longitudinalmente y extraerle el germen, es decir, el tallito de dentro. Hay que ver, lo que enriquece cualquier plato y cómo puede destrozar una entrevista de trabajo, una presentación o una cita amorosa. En fin, felicidades, muy interesante.
    Mareta

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