Por qué se nos arrugan los dedos en el agua

Te pegas un buen baño en el mar, en la piscina, SPA o, si no tienes a dónde ir de vacaciones, en la bañera de tu casa, donde no te caben las piernas estiradas y parece que estás de visita en el ginecólogo y, cuando te quieres dar cuenta, las yemas de tus dedos están arrugadas como pasas. ¿Por qué ocurre eso? ¿Por qué se nos arrugan los dedos cuando están mojados durante mucho tiempo?

Una grácil bañista en la piscina, con los pies arrugados de tenerlos sumergidos en el agua. [link]



Hay dos respuestas para esta pregunta: La respuesta fisiológica, que explica por qué se produce este fenómeno, y la respuesta evolutiva, que explica qué utilidad tiene. La evolutiva es la explicación más curiosa, así que si estás ansioso/a por leerla, puedes saltarte la fisiológica e ir directo a la acción:



La explicación fisiológica:

Nuestra piel está formada por tres capas:

- La subcutánea: la más profunda, que contiene la grasa y tejido que se conecta con los grandes vasos sanguíneos y nervios.

- La dermis: la intermedia, donde hay capilares, nervios, los folículos de los pelos y las glándulas sudoríparas.
- La Epidermis: la más superficial y la encargada de evitar la evaporación del agua del cuerpo y proteger a las otras capas de daños externos.

Partes de la piel. La encarga de arrugarnos es la más superficial, el estrato córneo. [link]


La capa más externa de la epidermis tiene, a su vez, varias capas. La más externa (la que podemos ver, tocar y sentir) se llama estrato córneo y está formada por células de queratina muertas.
La queratina es una sustancia muy hidrófila (que le mola mucho el agua). Así, cuando estamos en un ambiente húmedo o sumergidos en agua, las células muertas que tienen queratina se hinchan a beber como los peces en el río. Esa absorción de agua hace que la superficie de la piel se infle. Sin embargo, este hecho no basta para que nuestras palmas y plantas de arruguen. Con lo que he explicado hasta ahora, parece lógico que, en lugar de arrugarnos, las manos se nos hincharan como un globo... Tendrás que leer la explicación evolutiva para entender por qué nos arrugamos en lugar de inflarnos.

link


¿Y por qué nos pasa básicamente en los pies y en las manos? Pues porque tenemos la epidermis más gruesa en las palmas y las plantas de manos y pies. Es lógico, ya que si tuviéramos la piel de esas zonas tan fina como la de la espalda, nos dolería todo: desde caminar hasta abrir un tarro de conservas o que nos pasaran un balón de baloncesto con un poco de fuerza. Por otro lado, no es la única zona del cuerpo que se ve afectada por la humedad: el pelo y las uñas, que también poseen gran cantidad de queratina, también se nos ablandan.

Esta chica, pese a la humedad, no tiene problemas de encrespamiento de pelo, precisamente. [link]


La explicación evolutiva:

Muy bien, nuestras yemas se arrugan como pasas y sé que es por la queratina, que chupa agua como un camello en un oasis. Pero debe haber alguna razón. Si no, ¿Por qué no tenemos la piel como los delfines, que se pasan el día riendo y salvando humanos naufragados y sin embargo tienen las aletas finas y resbaladizas?



Para el neurocientífico Mark A. Changizi hay un motivo evolutivo: Sencillamente para tener un mejor agarre. Piensa en las plantas y palmas como neumáticos de Fórmula 1: En condiciones de buen tiempo, el dibujo de las palmas y plantas es lo más liso posible para poder ofrecer la menor resistencia y poder soportar la mayor presión posible (al andar o al realizar cualquier trabajo manual que requiera fuerza). Si nos mojamos, continuar con un diseño liso puede perjudicarnos porque nos hace resbaladizos y torpes. Así que, como en los neumáticos de la Fórmula 1, la solución óptima es cambiar el dibujo de plantas y palmas por uno más rugoso que garantice un mejor drenaje del agua superficial y permita una mayor adherencia.

La metáfora de las ruedas para mojado (izquierda) y para seco (derecha). Nuestros plantas y palmas pasan de un estado a otro sin necesidad de pasar por boxes. [link]


Para conseguir el patrón de arrugas (en lugar de que las manos y pies se nos hinchen como globos), interviene nuestro sistema nervioso. De hecho, Changizi comenzó a plantear su teoría a partir de fijarse en que a algunos pacientes con daños en el sistema nervioso no se les arrugaban las yemas de los dedos. A partir de ahí, también cayó en la cuenta de que a otros primates que saben nadar también les ocurre el fenómeno del arrugamiento de las palmas.

Un mono contento de darse un chapuzón. No se cae porque tiene las plantas arrugadas. [link]


Así que, ya sabes, el arrugamiento de los pies y manos en el agua no es solo una reacción física, sino que nos hace ganar adherencia. De hecho, esto puede hacer que te replantees quitar esa alfombra antideslizante mohosa que tienes en la bañera y empezar a usar tus pies a prueba de resbalones. Eso sí, recuerda que dejan de resbalar una vez están arrugados y no antes.

Este señor se puso a bailar claquet en la bañera antes de que tuviera los pies arrugados... [link]


Biblio (en inglés):

[bodyodd]
[everyday mysteries]

4 comentarios:

  1. Me encanta este blog, no hago más que aprender mientras se me desencaja toda la mandíbula de tanto reírme. Nunca pensé que este hecho tan curioso pudiera tener una explicación evolutiva, pero ciertamente tiene mucho sentido.

    Felicidades por el blog y gracias por compartir tanto conocimiento.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tus palabras, Fénix. Seguiré escribiendo así para que lectores como tú sigáis haciéndome la pelota.

    En serio, me siento muy agradecido por tu comentario y me anima a seguir publicando.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Muy buen blog. No sabia eso y cuando empece a leer da animos de seguir leyendo. te felicito por la informacion Gracias

    ResponderEliminar
  4. Muy buen blog. No sabia eso y cuando empece a leer da animos de seguir leyendo. te felicito por la informacion Gracias

    ResponderEliminar

¿Y tú qué opinas?

Hay un Coco que te hará disfrutar de Cuba: Wild Caribe