Por qué un cielo gris nos pone tristes

Haz un experimento. Busca un niño pequeño. O una niña. Un hijo, un sobrino, pide que te lo presten en el parque, lo que sea. Dale una caja de colores y dos hojas. Pídele que haga dos dibujos: uno de un día lluvioso y otro de un día soleado. ¿Cuál es el resultado? Seguramente, en el día lluvioso aparece el propio crío dentro de una casa con la cara triste mientras ve llover gotas de agua como fundas de guitarra azules por la ventana. Mientras tanto, en la escena soleada estará ese niño sonriente y feliz jugando con su pelota o con su perro (también feliz), con un solazo en una esquina y un césped verde esplendoroso en el suelo.

Podrías pensar que acaba de estornudar y admira las miasmas en el cristal. Sin embargo, esta criaturita mira impasible y taciturna a través del cristal un día de lluvia. Para echarse a llorar, vamos. [link]



¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué desde pequeños nos da la sensación de que los días lluviosos son tristes y los soleados son alegres? Pues he encontrado una respuesta psicológica y otra fisiológica.




La respuesta psicológica dice que nuestro entorno nos afecta, puesto que los humanos estamos íntimamente relacionados con él (a través de los sentidos). Intuitivamente, se puede entender por qué el niño del experimento se pone triste: No puede jugar en la calle porque hace frío y se moja. Y también porque está oscuro y, o bien le da miedo, o bien sus padres no le dejan salir de noche. Sin embargo, este fenómeno ha sido estudiado científicamente.

Gene Kelly en "Cantando bajo la lluvia", desafiando la creencia popular de que un día lluvioso tiene que ser triste y oscuro. [link]

Desde los años 70 se han hecho investigaciones que confirman que hay una relación entre el temperamento y la temperatura. Es decir, que hay una correlación entre “estar de bajona” (falta de vigor, depresiones episódicas) y entornos con mucha humedad y escasa exposición a la luz del sol. Lo que significa que nos sentimos mejor cuando hay más tiempo de luz diurna y mayor presión atmosférica.

Esta pareja es el paradigma de la felicidad bajo el sol. [link]

Hay otro estudio más reciente, de 2008, realizado a 1.200 pacientes alemanes (la mayoría mujeres) a los que se les medía el estado emocional y se contrastaba con factores atmosféricos (duración del día, temperatura, viento, precipitaciones, etc). Los resultados fueron que no había correlación entre el estado de ánimo y el tiempo y que “cada persona difería en su sensibilidad frente a los cambios meteorológicos”.

Mujer alemana disfrutando de un bonito día de lluvia. Que alguien le deje un paraguas, por favor. [link]

¿Qué significa esto? ¿Qué eres un raro porque te pongas tristón en otoño? Pues ni mucho menos. El trastorno afectivo estacional (TAE, la depre otoñal de toda la vida) es una patología reconocida y, como tal, hay que tomársela en serio. Hay gente a la que el entorno le afecta más que a otros. ¿Por qué? Las últimas investigaciones sobre el TAE han descubierto que hay un proceso fisiológico que nos afecta directamente: La luz del sol.

Hombrecillo de cartón triste bajo la lluvia. Él sí tiene un motivo para preocuparse, tú, sin embargo, eres de carne. [link]

Cuando nuestros ojos detectan oscuridad, la glándula pineal (situada en el cerebro) segrega melatonina, que es la sustancia encargada de establecer los ciclos del sueño. Cuando los ojos perciben luz diurna, los niveles de melatonina bajan y, en su lugar, se segrega seronotina, que nos pone como motos. De hecho, los nombres de estas sustancias no pueden ser más apropiados: Serotonina viene del latín serum + tonin, algo así como el elixir de la alegría y Melatonina es algo así como el tónico de la oscuridad (melano significa negro).

"Me voy a mojar: Tú has tomado conciencia sobre el trastorno afectivo estacional..." [link]

Esto explicaría fisiológicamente por qué estamos más aplatanados en otoño e invierno y, especialmente, cuando los días comienzan a acortarse. Pero lo bueno del resultado del estudio del 2008 es que revela que hay mecanismos a nuestro alcance para enfrentarnos al trastorno afectivo estacional. Cosas como realizar actividades que te sientan bien, escuchar música que te alegre, leer una buena novela o mirar las fotos de tus vacaciones en Hawaii (yo lo hago; sí, he estado en Hawaii. Soy un tío con mundo).

Al mal tiempo buena cara. Me encanta esta foto. [link]


Y si todo eso no funciona, siempre puedes darte date unas vacaciones en un destino que tenga más de 300 días de sol al año y seguro que el trastorno afectivo estacional desaparece en esos días de verano.


PD: Este post se lo dedico a Carmen, que me plantéo la pregunta un día de lluvia feo pero muy divertido.


Biblio
[via msn/health]

2 comentarios:

  1. Dos preguntas sin respuesta, por si te animas: El por qué de las tremperas matutinas y de los caracoles que salen cuando llueve.

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  2. HAY ALGO QUE ME PASA QUE MOLA MUCHO PERO NO SE POR QUE....
    CUANDO TENGO UN BUEN COITO....
    SIENTO BREBES APRETONES MUY SUAVES RN MI P*** DURANTE BARIAS HORAS DESPUES DE ABER ECHO EL AMOR....ME GUSTARIA QUE ABERIGUARAS SOBRE ESTO...

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