Por qué la inspiración viene cuando menos te lo esperas

Ah, la Musa de la Inspiración. Tan juguetona y tan difícil de ver como el silencio, que cuando se pronuncia desaparece...

Las nueve musas de la Inspiración. Y Apolo en medio, para ver si pilla cacho. [link]

El escenario es siempre el mismo: Tienes un problema en la cabeza, le das vueltas y más vueltas y no pareces encontrarle solución. Y de repente, cuando decides parar un rato, descansar y despejarte haciendo otras cosas (deporte, leer, dormir, ver una peli...) ¡Tachán! aparece la solución como por arte de magia; la inspiración hace su aparición con la solución servida en bandeja, como si siempre hubiera estado ahí y no hubiéramos sido capaces de verla durante todo el tiempo. ¿A cuántos de vosotros os ha pasado?



Inspiración: Algunas veces solo tienes que aprovechar el momento. [link]


El matemático francés Jacques Hadamard se lo preguntó a un montón de colegas matemáticos y científicos. Les dijo "¿Cuándo se os ocurren esas ideas tan geniales?" Y la respuesta le sorprendió: Normalmente, tras un largo periodo de forcejeo con el problema, una especie de incubación, y un buen descanso nocturno o algunas diversiones diurnas llegaba la intuición o revelación crucial que "aparecía de pronto en su cabeza".

Niña, dime qué le has puesto al pompero que ese efecto mola mucho. [link]

Lo curioso de este fenómeno es que no es aislado. Nos ocurre a todos. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué la inspiración puede aparecer en sueños, mientras viajamos en el tren o mientras estamos dándolo todo en el water?

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La teoría que defienden Christof Koch y Francis Brick (el padre de la teoría del ADN) es compleja, pero trataré de exponerla con palabras sencillas. Básicamente existen dos tipos de procesos u operaciones en el cerebro y ambas escapan a nuestro control porque son inconscientes:

- Las operaciones submentales: toman como entrada lo que percibimos a través de los sentidos y lo transforman en acción. Esas acciones son las cosas que tenemos bien aprendias y/o entrenadas: El saque de un tenista, el lanzamiento de tres pelotas por un malabarista, cambiar de marcha mientras conducimos, la escritura en un teclado, etc. Por ejemplo, si vemos que el cordón de nuestra zapatilla está desatado, lo ataremos. Para hacerlo no necesitamos pensar conscientemente en cada paso que tenemos que llevar a cabo. Es decir, este proceso no es consciente. No necesitamos recordar la canción para atarnos los cordones porque es algo que sabemos hacer perfectamente: "Da vuelta vuelta y halar/y los cordones atados están". Lo mismo ocurre con los bilingües, que pueden describir una escena en cualquiera de los dos (o más) idiomas que saben sin tener que traducir (pensar conscientemente en lo que están pensando) en un idioma u otro.

Montaje de un saque de Roddick. Lo tiene tan aprendido y automatizado que no tiene ni que pensarlo. Es un proceso submental. [link]

- Las supramentales: Se trata de operaciones mucho más complejas. Son las encargadas de formular pensamientos, formar conceptos, intenciones, etc. y también son inconscientes. La zona del cerebro que se cree que está encargada de coordinar estos procesos es el lóbulo frontal. Podemos imaginar, para entendernos, que esa zona del cerebro es como un homúnculo que percibe a través de los sentidos, piensa, planifica y lleva a cabo acciones voluntarias.

Imagen de las zonas del cerebro que se corresponden con nuestro cuerpo para el tacto. Mapa somatosensorial. [link]

Muy bien. Hay un "hombrecillo" (en realidad una zona del cerebro) especializado en tomar decisiones, imaginar, intuir y tener pensamiento creativo. ¿Pero por qué se le ocurren esas soluciones justo cuando no estamos dedicando nuestros esfuerzos a dar con dichas soluciones?

La teoría que Koch defiende es que esa zona del cerebro, al llevar a cabo un proceso inconsciente, trabaja mejor cuando no estás obsesionado con el problema. Cuando no le dedicas atención consciente al problema que tienes delante. Es lo que los colegas de Hadamard definían como el proceso de incubación: Aunque tú estés durmiendo, viendo una peli o paseando por el campo, tu lóbulo frontal sigue jugando (de manera inconsciente, sin que tú lo sepas) con las piezas del puzzle. Buscando la forma de encajarlas, de dar con la solución. De ahí que la solución muchas veces se nos presenta cuando menos lo esperamos.

Tras intentarlo durante mucho tiempo, por fin di con la solución para resolver el cubo de Rubik. [link]


Sé que Dalí era un genio, pero se equivocaba cuando decía: "Si te tiene que venir la inspiración, que me pille trabajando". Si estás dándole vueltas a un problema y lo has pensado mucho, deja que tu homúnculo trabaje por ti. Él dará con la solución. No le presiones, despéjate y trata de distraerte. Eso sí, lleva siempre una libretita encima porque la solución puede venirte en el momento más inesperado.

Como la Venus de Botticelli, pero con margaritas en el bigote. [link]

Biblio
[La Consciencia: Una aproximación neurobiológica]

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