Por qué nos ponemos rojos de vergüenza

Llevo meses coincidiendo en el transporte público con una chica que trabaja en el mismo edificio que yo. Nos conocíamos de vista, pero nunca habíamos hablado. El otro día le pregunté y me confesó, roja como la grana, que nunca se había dirigido a mí por vergüenza. Y yo le dije: aunque parezca mentira, ¿por qué te pones colorada cuando me miras?

Niña tímida con los mofletes colorados. [link]



En realidad no se lo pregunté porque no quería ponerla más nerviosa. Bastante sexappeal desprendo ya de por sí como para, encima, ir provocando. Sin embargo, sí que me he hecho esa pregunta para mis adentros. Y ahora comparto las respuestas con vosotros:

"Sex appeal. Sabes que lo quieres" Por mucho que tengas, siempre hay alguien que tiene más que tú... [link]

El rubor facial o enrojecimiento es lo que toda la vida se ha llamado “ponerse colorado” y se produce por una vasocompresión, es decir, encogimiento, de los capilares sanguíneos que irrigan la cara. Esto ocurre especialmente en las mejillas y en las orejas. La vasocompresión hace que la sangre circule a mayor velocidad, algo parecido a lo que ocurre cuando presionas el extremo de una manguera para hacer que el chorro salga con más fuerza.

Alegre jardinero vasocomprimiendo la manguera con la que riega su espléndido jardín trasero. [link]

¿Para qué sirve ese encogimiento de capilares? Tiene dos funciones:

- Para regular la temperatura corporal. Se trata de un mecanismo para mantener la temperatura corporal constante alrededor de los 36,5º. Cuando estamos en un entorno de baja temperatura, la calle en invierno, por ejemplo, la vasocompresión hace que la sangre circule a mayor velocidad y se mantenga mejor la temperatura en las zonas más expuestas como la cara. Cuando pasamos a un medio donde la temperatura es más elevada, como un centro comercial en Navidades o el edificio donde trabajo, que de inteligente tiene más bien poco, la vasocompresión cesa rápidamente y el cuerpo sufre un acaloramiento y sofoco general que se traduce, entre otras cosas, en rubor facial. Este rubor es el resultado de que nuestro cuerpo trate de disipar el calor que le sobra. Cuanto más brusco es el cambio de temperatura, mayor es el rubor puesto que hay más calor que disipar en nuestro cuerpo.

Fernando Torres "el niño" con su rubor facial propio de las carreras que se pega en el campo. [link]
- Para prepararnos para huir o luchar. La sangre transporta nutrientes y oxígeno. Cuando estamos en una situación de peligro, el sistema simpático activa el mecanismo de alerta: sube la frecuencia respiratoria, la cardíaca, se libera adrenalina de las cápsulas suprarrenales, segregamos jugos gástricos y también se produce la vasocompresión. Esto favorece que los músculos estén bien nutridos y oxigenados para poder reaccionar con un ataque o una huida inminentes. Como efecto secundario, de nuevo por el exceso de calor, se produce el rubor facial.

Respuesta lucha-huida. El flujo de saliva disminuye, las pupilas se dilatan, se comprimen los capilares de la piel, aumenta la sudoración, hay respiración acelerada, el corazón bombea más rápido y fuerte, el movimiento peristáltico cesa, el estómago segrega jugos, los músculos se tensan y pueden temblar y la presión sanguínea aumenta. ¡Toma ya! [link]

Genial. Me ruborizo cuando tengo calor y cuando estoy en peligro o cabreado. Pero ¿por qué me pongo como un tomate cuando tengo vergüenza?

Pues por el mismo mecanismo de huida o lucha: Cuando estamos en una situación que nos crea ansiedad, se desencadena la reacción del sistema simpático y nos podemos llegar a poner colorados como consecuencia de la vasocompresión. Lo que pasa es que los humanos, aparte de tener la cara poco velluda y notársenos mucho el rubor facial, tenemos también una imaginación desbordante que nos permite recrear una situación de peligro aun cuando no esté sucediendo:

Cavernícola imaginándose cómo sería su vida si hubiera tenido que convivir con dinosaurios. El tío sufre como si estuviera en mitad de la isla de Jurassic Park, activando su mecanismo de lucha o huida. [link]

Lo habitual es que cuando estemos en tensión nos ruboricemos. Pero hay personas tímidas y vergonzosas a las que el mero hecho de pensar en una situación de tensión hace que se les active su sistema simpático y las ruborice. Esto les provoca más tensión aún y desencadena de nuevo la vasocompresión, repitiéndose el rubor facial. A este círculo vicioso de ruborizarse por miedo a ruborizarse se le llama eritrofobia. La eritrofobia es común en personas tímidas o que han sido objeto de humillaciones y burlas en la infancia y la adolescencia.

La timidez y la vergüenza es algo muy común en los niños pequeños, espcialmente ante los desconocidos [link]

Desgraciadamente, la única forma eficaz de superar la eritrofobia es enfrentándose al hecho que lo provoca. Es fácil de decir, ya lo sé, pero esto es como los buenos perfumes: Debes enfrentarte al problema en pequeñas dosis.

No consigo averiguar si Stallone tiene rubor facial porque hace calor, porque está cabreado o porque tiene vergüenza de que le llamen Rambotox. [link]

Si lo que te produce eritrofobia es, por ejemplo, hablar en público, márcate pequeños retos: Empieza contándole un chiste o una anécdota a tus dos o tres mejores amigos. Ve aumentando el número de la audiencia poco a poco. Haz un brindis en el cumpleaños de un familiar. Sé el interlocutor entre tus amigos y el camarero cuando vayas de cena por ahí. Intenta darle conversación al taxista. Con cosas así (y siendo constante, sino no vale para nada) poco a poco irás ganando confianza y la ansiedad irá desapareciendo o haciéndose más llevadera. Y llegará un momento en que será tan fácil que ni te acordarás de que una situación así te ruborizaba. Palabrita.

Chica tímida en el tranvía. Por Georgo10. [link]

Por cierto, este post se lo dedico a Tatiana, la chica vergonzosa del tranvía.

Biblio:
[rubor y vergüenza]
[eritrofobia en wikipedia]

4 comentarios:

  1. Muchas gracias Javivi, me ha encantado este post
    B7S
    Mariam

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  2. ¡Buenas!

    Pasaba a dejarte una sugerencia bloggera. Hace tiempo hice un curso sobre drogodependencias (no voy a detallar el por qué) y nos hablaron del "núcleo accumbens", algo así como el centro del placer del cerebro. ¡Muy interesante!. Tanto buscar el punto G y resulta que está ahí dentro.

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  3. la chica del tranvia16 de junio de 2011, 15:43

    javi tal vez si me ruboricé un poco ese dia, pero no siempre (es que me cogiste desprevenida)!!!
    uyy ya veo yo que definitivamente necesitamos que baje modesto para que subas tu!!! jejejeje.
    Me ha gustado las diferentes explicaciones y además me he reido un rato.

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