Por qué los bebés huelen tan bien

Si has tenido ocasión de estar cerca de un bebé o de un niño pequeño, habrás podido comprobar que huele muy bien. ¿Sabes por qué?


Ops, mamá, creo que ya no huelo tan bien... [link]



Los bebés y, en general, las crías de cualquier especie, son expertos en ser atractivos. En ello les va la vida. Si no son capaces de despertar tu atención para que les cuides y los mimes, no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. Elementos como su llanto, que para muchos es el sonido más desagradable y estresante, te obliga a hacer todo lo posible para aplacarlo: acunarlo, alimentarle, distraerle, tratar de aliviar su dolor, etc. Sus ojazos y rasgos redondeados, por otro lado, despiertan en nosotros una reacción inmediata de simpatía y de instinto de protección. Ese aspecto tan atractivo es una "treta" de la naturaleza para que, pese a las molestias que pueda ocasionarnos su cuidado y alimentación, nos mantegamos a su lado. Su aspecto es una especie de mensaje que dice "cuidarme es pesado y requiere mucha atención, pero soy taaaaaan mono". Este aspecto encantador ha permitido a muchas crías (del mundo animal y también del nuestro) que han perdido a sus padres, poder sobrevivir al ser adoptadas por otros adultos.

El olor corporal de los bebés también resulta muy atractivo y se debe a un fenómeno fisiológico muy sencillo: huelen bien porque todavía no se han desarrollado sus glándulas sudoríparas. De hecho, sería más correcto decir que los bebés no huelen bien, sino que no huelen mal.

Tenemos dos tipos de glándulas sudoríparas:

- Las ecrinas, casi exclusivas de los humanos (de hecho, somos de los pocos animales que sudamos) y que son las que se encargan de segregar el sudor que nos permite regular la temperatura corporal. Están por todo nuestro cuerpo, pero especialmente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies y la región frontal de la cara (frente y bigote).

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- Las apocrinas, que son las que eliminan la grasa y sebo sobrante y que nosotros los humanos tenemos en mucha menor proporción que el resto de animales. En nuestro caso, están concentradas especialmente en las axilas, el pubis y el pabellón auditivo y son las encargadas de la secreción de las feromonas y otras sustancias muy olorosas responsables del olor característico de zonas como las axilas y los órganos sexuales. Estos olores corporales pueden llegar a ser desagradables cuando se descuida la higiene personal al mezclarse con las bacterias presentes en la piel.

No te esfuerces. El olor de tu puro produce rechazo aunque seas tan encantador... [link]
Los niños antes de la pubertad no producen sudor apocrino y su secreción sebacea es menor. Eso hace que tengan un olor diferente al de los adultos. Los bebés, además, apenas segregan sudor ecrino, por lo que el aroma que percibimos en ellos es llana y exclusivamente el de su piel.

Y esa es la razón por la que un bebé huele tan bien y sabe mucho mejor. ¡Ñam, ñam!

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Biblio:
[bebés y más]
[wikipedia]

1 comentario:

  1. Hola Javier, tu artículo me hizo recordar un chiste que leí una vez, dice así:

    Cuando los bebés son pequeños te dan ganas de comértelos. Luego cuando crecen te arrepientes de no haberlo hecho.

    Gracias por el post!

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